Esta historia verídica será narrada por tres personas, cada una dirá su parte y sus vivencias. Quise que el encuentro fuera entre cuatro pero Glixe no me respondía a mis llamadas, solo lo hizo al final y parece que la señal era muy mala y hasta hoy no hemos podido decirle para que les llamábamos.

El martes al medio día nos dirigimos una compañera de trabajo su chofer y yo a Bavaro, Punta Cana.

Nunca me imagine que esa ciudad estaba tan lejos, el hijo de Guizarilla me había comentado que no me quedaría nalgas con ese viaje, pues eran muchas horas y solo era entrar al hotel y salir enseguida, o sea que descanso entre ida y vuelta no existiría.

En el trayecto de ida, nos detuvimos en un sitio que vendían carne de puerco asada, y nos sentamos a comer un poco con yuca. También les compre un poco a las chicas para la cena

Recorrimos muchos kilómetros, varias ciudades, Boca Chica, Juan Dolio, San Pedro de Macorís, La Romana, Higuey, hasta que por fin llegamos a Bavaro. No sabía que era un poblado tan grande. Entramos al complejo hotelero y que les cuento, no nos dejaban entrar, debíamos llamar a nuestra invitada y decirle que ya estábamos ahí. Guizarilla le llamo y como no era la puerta que buscábamos, nos indicaron la ruta a seguir. Allí si nos dejaron entrar y nos fuimos directo al área de recepción.

Allí le vi., no hubo necesidad de rebuscar en el pensamiento su rostro, su cuerpo pequeño. Ella si nos reconoció enseguida también, y fue un solo abrazo, apretado, bien mamutico, bien caribeno. Lagrimas y palabras de bienvenidas de mi parte, ella solo decía negra, mi negra, por fin nos encontramos, no es un sueno, ya estamos juntas, nos separábamos y nos abrazábamos de nuevo.

Salimos a la carretera, pues también estábamos haciendo unas diligencias de mi empresa, buscábamos un equipo para alquiler y gracias a Dios lo encontramos. El camino se hizo largo pues ya nos encontró la noche y nuestra amiga y yo en la parte atrás del vehículo solo éramos dos cotorritas hablando y riendo.

Mildred es bella de cuerpo y alma. Una mujer pequeña, de ojos grandes, pelo largo y alborotado. Sonrisa sincera, y de un hablar bonito, con cierto jaleo y de expresión tranquila.

Nuestra negra mamutica, estaba ya en nuestro país y al junto nuestro. Guizarilla se pasó todo el camino llamándonos, pues teníamos que estar a una hora y con el retraso de buscar el equipo, nos tardamos más de lo debido.

Llegamos a Guavaberry bien cansadas y tarde, Guiza no había dejado instrucciones para que nos dejasen pasar y no nos respondía al celular cuando le llamamos. Luego si pudimos comunicarnos y salio a nuestro encuentro. Nos guió al apartamento que ocuparíamos. Allí al desmontarse Mildred del vehículo se fundió en un abrazo emotivo con guiza. Otra vez a llorar y a expresar cosas lindas porque estaban una junta a la otra.

Subimos y allí comenzamos a tomar fotos y a beber unas cervecitas bien frías para calmar el calor y el cansancio. Seguimos luego solas después que se fue mi compañera de trabajo y su chofer. Ya se pueden imaginar, comenzamos a hablar de todo y de todos. Teníamos todo planeado, haríamos una rica cena al estilo dominicano, Plátano verde sancochado, bien machacadito con margarina y mucha cebolla frita por encima, y el puerco asado que yo había comprado en el camino. Luego nos fuimos a bañar y a seguir la plática ya bien comoditas en las camas que nos esperaban para descansar .Nos acostamos a eso de la una y algo de la madrugada, pues el cansancio nos vencía de un viaje tan largo. Yo decía – bueno chicas nos vemos mañana – jajja y guizarilla volvía y decía algo, esa no se quería dormir, pues esta acostumbrada a acostarse tarde, pero a mi se me cerraban los ojos.

En la madrugada me desperté y las vi. a las dos dormir como un lirón, y me acosté de nuevo, luego me levante bien temprano y ellas al sentirme también se despertaron. Yo debía partir para mi oficina y debíamos buscar quien nos llevara a Mildred de nuevo a su hotel. Mientras hacíamos las diligencias de lugar estuvimos tomando fotos en todo el complejo y hablando de nuestras cosas, de los blogs y de ustedes nuestros amigos comunes.

Para conveniencia de todas, no llego nadie que me pudiera llevar a la capital, pero si encontramos quien llevara a Mildred a Bavaro, un contratista de mi oficina, tiene viaje para allá y se ofreció gustoso a llevarla hasta el mismo hotel. Como dijo que llegaría pasado el medio día, nos fuimos a comer a un Restaurante típico. Mildred y yo comimos chivo guisado con arroz blanco y fritos verdes, guizarilla pidió pechuga de pollo rellena , todo esto acompañado de una ensalada y aguacate. Como nuestra invitada no sabia lo que era concon…también les pedimos un poco. Y como algo típico también brindamos con cerveza por nuestra amistad antes de la comida.

Luego nos fuimos de nuevo al complejo y nos quedamos un buen rato esperando a nuestro amigo. Cuando llego Mildred se despidió de nosotras, lagrimas de nuevo, abrazos emocionados por la partida, pero si de satisfacción por haberle conocido, por haber compartido un tiempo precioso en su compañía. Pero como dicen todo obra para bien, nuestro amigo debía parar en otro proyecto y allí Mildred encontró en una pequeña playa un regalo que le había solicitado su hija, un coral. Además fue muy bien atendida por el. Solo que cuando la dejo en el hotel, ya previo habíamos quedado que nos llamaría para decir que llegaron bien, y no saben lo que hizo? Llama a guiza y le dice que se le había perdido en una parada que hicieron y que ya ella lo estaba llamando desde la policía. No saben lo mal que me sentí, primero no cuadraba nada la historia y luego si era cierto, ya nosotras estábamos bien lejos para solucionar nada hoy mismo. Pero todo era una mentira, volvió a llamar al minuto diciendo que era una broma y que Mildred estaba ya en el hotel.

Ya hemos hablado con ella y se iba para una cena que les tenían al grupo. Mañana trataremos de hablar con ella antes de su partida a Venezuela.

Se veía feliz, se sentía complacida, y nosotras por igual, fue un encuentro muy rico, un sueno mas hecho realidad.

Ah una nota aclaratoria, el próximo que venga al país, por favor, llegar al aeropuerto Las Americas y de ahí les recogemos, no se le ocurra a nadie mas irse tan lejos, porque aun no me siento mis pequeñas nalguitas, soy huérfanas de ellas y ahora creo que lo soy mas .

Estamos muy contenta ya las fotos dirán mas explícitamente todo lo que disfrutamos.

12/09/2007