Todo esta volviendo a la normalidad según observo en mi entorno, pero si te sientas frente a un televisor o lees los periódicos, el mundo cambio para mucha gente en mi isla. Se ha desnudado la miseria, la cual estaba se ocultaba tras bastidores. Entre el lodo, las aguas sucias, el llanto y la inseguridad, continúan los danificados.

Las ayudas están llegando, unos se quejan otros agradecen, pero en el fondo aun no se ven las soluciones claras, y luego veremos los nuevos ricos productos de las ayudas internacionales. Volverán al lugar donde hacia unos días atrás estaban sus casas?. El gobierno está tratando de ubicarlos, alquilándoles casas, haciendo estudios de suelos para construirles sus viviendas. Por experiencias ya vista de otros tiempos, esas personas volverán a sus tierras y seguirán el ritmo de vida que están acostumbras.

Según expertos, que han estudiados en países que tienen problemas de inundaciones, aconsejan hacer fuertes muros de contención, los cuales ante los embates y furias de los ríos, ante fenómenos como tormentas, huracanes y ciclones, no le hagan daños a sus moradores.

Mientras tanto lutos, lagrimas y orfandad es lo que se, más los dominicanos somos fuertes, y en los momentos de angustia, se cubre de una coraza bien fuerte, se une al amigo, hermano y sale a flote.

Dios nos proteja.