Hacia tiempo que no hablábamos como lo hicimos esta noche. Al no tener mns esas platicas de mujeres ya maduras como decimos, se habían suspendido. Entre preguntas y preguntas, le pregunte por su amorcito, que así les hemos titulado a nuestras respectivas parejas. Hace tiempo que no sabe de él. Tuvo un accidente y la comunicación entre ellos se ha perdido, y la única persona que tienen en común no le contesta el teléfono desde hace un buen tiempo.
Esta noticia me conmovió mucho, pues su historia tiene un poco de parecido a la mía, solo que ella tiene menos información de su vida que yo. Llore con ella sentada al PC, algunos dirán que es tontería, pero no es así, este tipo de relación tiene sus riesgos, amores de distancia, con personas que tienen su familia y su mundo real, al verse enfermo, sin poder hacer una llamada, se corta el cordón y ahí comienzan las angustias y los problemas por la falta de comunicación.
Siempre he pensado .....y si le pasa algo a mi viejitolindo, como me sentiré, que le sucederá a nuestra relación? Son tantas preguntas que da miedo llegar a este tema, sentir que será un silencio aterrador el que nos acompañe día a día. Como dije, son riesgos a los que uno se enfrenta, siendo Dios el único amparo a tantas tonterías que le pasan a uno por la cabeza.
Así como yo, somos muchas las personas que mantenemos una relación a través de teléfonos y computadoras. Relación que solo las comprenden quienes las viven, siendo este un mundo tan amplio y muy generalizado. Hoy por mi amiga, quizás mañana por mí o por otra conocida.


El destino nos guía sin preguntarnos si estamos de acuerdo o no a seguir su ruta.

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Él espera la señal del nuevo día

Ella vive sus deseos entre suspiros
Cuentan las horas interminables
Que le separan despiadadamente
Ruin el compromiso
Atando sin consuelo
Mueren las palabras
Sin haberlas expresado
Nace cada segundo
Marchitando con el viento
Reviviendo nuevamente

La ilusión va conduciendo

La ceguera de realidades